Los
efectos del desempleo en las personas
Dra. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga. Especialista en infancia y adolescencia
El desempleo no afecta por
igual a todas las personas. Hay que tener en cuenta diversos factores como la
edad, el tiempo que lleve desempleado o las cargas familiares que tenga.
Además, el tipo de personalidad de cada uno y su forma de reaccionar ante las
contrariedades, pueden ser factores determinantes a la hora de conseguir otro
trabajo.
1. Trabajo e identidad personal
Para muchas personas el
trabajo supone una seña de identidad. A través de él encuentran un lugar en la
sociedad, se sienten útiles, les proporciona un status social y lo consideran
como el medio para entrar a formar parte de la dinámica de la vida, para
participar de la sociedad.
En este sentido, el
desempleo supone el aislamiento social. El desempleado no sólo pierde los
contactos con las personas que se relacionaba profesionalmente, sino que tiende
a encerrarse en sí mismo y a dejar de relacionarse con los demás. Se siente
inseguro y desvalorizado.
Para la mayoría de las
personas, estar inactivos y no desarrollar ninguna función laboral les impide
tener un rol social con el que identificarse, lo que le afecta negativamente en
su personalidad. El trabajo aporta un sentido de identidad.
2. Consecuencias del desempleo
El desempleo conlleva una
disminución de los ingresos y, por tanto, produce cambios en el estilo de vida.
Se producen cambios radicales en la forma de vivir, pues se vive con la
incertidumbre de no saber cuánto tiempo durará esa situación. En tales
circunstancias, se tiende a ser precavidos y reducir drásticamente los gastos.
Tiene una gran repercusión
en el ámbito familiar, intensificando las relaciones existentes con anterioridad.
Puede producir gran tensión y desestabilizar las relaciones familiares
perjudicándolas o, por el contrario, la familia puede ser el gran apoyo y
encontrar en ella el empuje y ayuda necesaria para buscar otro empleo,
transmitiéndole confianza y seguridad.
La pérdida de empleo
también produce una reducción de las relaciones sociales. Inevitablemente se
pierde el contacto con aquellas personas que son imprescindibles para poder
desarrollar nuestro trabajo. Además, es un medio para relacionarnos y hacer
grandes amistades. Por otro lado, las dificultades económicas disminuyen los
contactos sociales, no hay tanta disponibilidad para salir a cenar, ir de copas
o realizar actividades que supongan un gasto.
El desempleo puede traer
consecuencias psicológicas negativas como disminución de la autoestima,
depresión, ansiedad, etc. Produce un empobrecimiento del concepto que se tiene
de uno mismo.
3. Cómo afecta al desempleado
La forma de reaccionar
ante el desempleo dependerá entre otros factores de la personalidad de cada
uno. Hay quienes con inmediatez empiezan a movilizarse para salir de esa
situación, actuando de forma positiva y esperanzada, confiando en sus
posibilidades, y otros, por el contrario se sienten hundidos y sin fuerzas para
iniciar la búsqueda de empleo, pierden la confianza en sí mismo y en sus
capacidades.
No obstante, hay una serie
de sentimientos comunes que sufren quienes han perdido su trabajo. Entre ellos
destacamos los siguientes:
- Sentimiento de
vergüenza. La persona desempleada suele sentirse avergonzada por esa situación,
responder a la simple pegunta "¿en qué trabajas?", les produce
malestar. Este sentimiento surge tanto por el hecho de estar desempleado como
por tener que buscar un empleo. La intensidad en que se sufre dependerá de
diversos factores como la edad o el tiempo que lleve desempleado.
- Sensación de fracaso. Es
frecuente encontrar personas desempleadas con sensación de fracaso, por no
haber logrado permanecer en ese puesto de trabajo, con la sensación de haber
fallado.
- El sentimiento de culpa
también es frecuente ante estas situaciones. Muchas veces la propia persona
llega a culparse por esta situación, pensando que no ha sido lo suficientemente
válido en el desarrollo de sus funciones y no ha sabido mantener su puesto de
trabajo, sin tener en cuenta los factores externos que han podido generar esa
situación como la necesidad de reducir plantilla o el cierre de la empresa.
El desempleo no afecta por
igual a todas las personas, su efecto no es comparable en una persona joven e
independiente que ha perdido su empleo con un padre de familia que tiene que
hacer frente a los gastos familiares.
El padre de familia no
solo deja de ingresar dinero en su casa, sino que además considera que su rol
de cabeza de familia queda desvalorizado, se siente impotente y frustrado. Hay
que reaccionar y salir de esa situación, dejar de autocompadecerse y buscar
soluciones.
